POR PRIMERA VEZ

     En el año 1992, fue presentado al Santo Padre Juan Pablo II el primer volumen del Nuevo Misal Hispano-Mozárabe. El Papa quiso entonces celebrar la Santa Misa en este Venerable Rito, y así lo hizo el 28 de mayo de 1992, solemnidad de la Ascensión del Señor.

     No era la primera vez que las melodías mozárabes resonaban bajo las bóvedas de la Basílica Vaticana; durante la celebración del Concilio Vaticano II se ofició en el Aula Conciliar una Misa en Rito Mozárabe que presidió el Excmo. Mons.  Anastasio Granados, Obispo Auxiliar de Toledo, que había sido antes capellán mozárabe. Sí era la primera vez, según creemos, que la Misa Mozárabe era celebrada por el Papa. Dentro de los múltiples cuidados y atenciones que el pastoreo de la Iglesia Universal hace gravitar sobre el corazón del Santo Padre, quiso dedicar un espacio a la celebración de esta Liturgia Hispano-Mozárabe que venía de renovarse.  Fue como si, por decirlo de alguna manera, las manos de Juan Pablo II elevasen la patena de la fe de la Iglesia Hispana, de sus mártires, confesores, vírgenes y doctores, unida con la Iglesia de Roma, por cuyo vigor ha brotado la floración del Pueblo de Dios en su caminar por las tierras de España.

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